Salí de letargo de estar durmiendo entre 10 y 12 horas por días, me fui corriendo al kiosco para pedir la colección de los 40 de anagrama, por suerte pude llegar a la edición Nº 6. Además caí en algunos blogs que hace tiempo no miraba, es que perdía mi tiempo mirando el estallido del verano en Crónica TV, y el segmento de las chicas que sumergen en las aguas de las piletas de parque norte, mis ojos devoraron lo que tenían que devorar y ahora vuelvo al mundo de las redes, no se por cuanto………….
Su ronca risa Loca- Pedro Lemebel- Los 40 de anagrama-.
A toda lluvia, tiritonas de frío, calentando la espera con un cigarro barato, la noche milonga del travesti es un visaje rápido, un guiño fortuito que confunde, que a simple vista convence al transeúnte que pasa, que se queda boquiabierto, adherido al tornasol del escote que patina la sobrevivencia del engaño sexual. Pero la atracción de esa mascarada ambulante nunca es tan inocente, porque la mayoría de los hombres, seducidos por este juego, siempre saben, siempre sospechan que esa bomba plateada nunca es tan mujer. Algo en ese montaje exagerado excede el molde. Algo la desborda en su ronca risa loca. Sobrepasa el femenino con su metro ochenta, más tacoaltos. Los sobreactúa con su boquita de corazón pidiendo un pucho desde la sombra.
El futuro cliente conoce el teatro japonés, de ese maquillaje enyesado, pero igual se deja succionar por su propio engaño, igual engancha su deseo en las alas de nylón de esas mariposas patipeladas que circundan las rotondas. Esas pájaras garzas de larguísimas piernas, que van más allá de la Coco Chanel y su minifalda recatada.