lunes, 30 de marzo de 2009




Relajado en la pileta, la quietud del agua ofrece la pantalla donde el cielo se refleja y se deforma, el naranja furioso de la lona invade en llamas al celeste. Muevo los pies altero el orden de la imagen, el cielo asustadizo se repliega en el agua y antes que el naranja tiña todo, corro atrás la cabeza. La superficie es ahora de goma y todo mi cuerpo esta sumergido, solo mi cara esta en contacto con el aire. En el sonido que produce el movimiento del agua vuela un ave blanca, planea y cae y mueve otra vez las alas a gran velocidad, las abre, danza. De reojo veo en perspectiva el recorte del tendedero girando con remeras y toallas que mueve el viento. Entre esas postales empecé a desmenuzar algunas ideas en el cielo. Un auto grande que viaja lento, en otro ritmo, casi sin tiempo. Tres personas, tres amigos, un retorno, una fiesta que paso, la sensación a nada...

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