lunes, 10 de enero de 2011

Tè para tres.

El esquimal invernal se siente solitario, en la batalla por pelear cuerpo a cuerpo contra el calor, resiste escondido y abrumado en la soledad de cuarto. Una triste lectura, una película en blanco y negro y alguna caminata nocturna son el alimento que ven pasar los días en el almanaque.
Es que el verano agota, derritiendo todo lo que toca. La ciudad casi vacía, amigos que recorren el país buscando el turismo aventura, las ferias extranjeras y no se que mierda mas. La verdad ya no quiero ni que vengan, a contar sus dulces historias, lo que les pudo pasar y nunca paso y lo que realmente hicieron, comieron, tocaron, observaron y los recuerdos del lugar captados por las maquinas fotográfica.
Por lo pronto derrito el teclado con mis dedos, yaco jadea cerca y me mira pidiendo a gritos un paseo por la costanera, donde remojar su cuerpo y refrescarse en las aguas oscuras del calvú leovú.
Del día ya no queda casi nada, mas que prender el ventilador y tratar de reconciliar un dulce sueño, que últimamente hasta los sueños se volvieron dramáticos, sobresaltos en el medio de la noche, despertares agitados, bañados en sudor seco, gritos, corridas, muerte y sangre. Verano 20-11 raja pronto de este hemisferio ante que te eche a patadas.

Ceo del grupo GIGAMURANOS.

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