
A Bartis le interesaba la situación de mirar por los vidrios de la puerta la reunión de maestras jubiladas que forman la comisión de la Biblioteca Cáneva.
Antes de subir las escaleras, nos esperaba señalando con énfasis, miren miren, que cosas están pasando ahí.
Después, ya arriba, trabajando, dándole forma a la idea de intensidad, volvía sobre esa imagen y en tono de sorna decía: es muy interesante lo que pasaba ahí abajo, yo pago la entrada para entrar ahí, para saber que están tramando, para escuchar esos diálogos degenerados. Las chanchadas que dicen esas viejas.
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